Un día en la vida de un seminarista

La vida dentro de nuestro seminario siempre ha sido algo que causa curiosidad, desde las actividades que realizamos día con día hasta la hora a la que nos levantamos. Por eso les voy a platicar un poco de cómo es un día normal en la vida de un seminarista en el Seminario Diocesano San José.

Nuestro día comenzará con el toque de la campana que indica que es hora de levantarse cuando el reloj marca las 06:00 a.m., inmediatamente habrá que prepararnos de manera ágil y en respetando el silencio sagrado, ya que a las 06:30 a.m., nos reunimos en la capilla para el rezo de laudes (que es la oración mediante la cual nos unimos, con el rezo de los salmos, a la Iglesia triunfante que continuamente alaba a Dios), posterior a eso, alimentamos nuestra vida espiritual con un momento de oración personal, para que a las 07:20 a.m., demos inicio a la Sagrada Eucaristía, que es la que anima todo nuestro día.

Después de haber alimentado el espíritu con la oración y la Misa, nos dirigimos todos al comedor para tomar el desayuno y después cada uno se dispone a hacer el trabajo de aseo que le corresponda, pues vivimos en una casa común y a todos nos toca mantenerla limpia y en orden.

Terminadas las labores de limpieza, en punto de las 09:00 a.m. la campana nos advierte que están por empezar las clases y que debemos estar listos, y desde esa hora hasta la 01:25 p.m. nos encontramos en nuestros salones de clases, recibiendo de los profesores muchos y muy diversos conocimientos nuevos, tanto del ámbito de la filosofía como de la teología. Cuando de nuevo la campana nos dice que han acabado las clases del día nos dirigimos a la capilla para saludar a la Virgen María con el rezo del ángelus. Inmediatamente después de esto nos dirigimos nuevamente al comedor pues ha llegado la hora de la comida, un momento de nutrir el cuerpo después de las labores estudiantiles y de compartir con los compañeros un poco de las vivencias que hasta ese momento se han presentados.

Terminando la comida tenemos un espacio de organización, que cada uno utiliza según lo necesite, para descansar, lavar nuestra ropa, adelantar lecturas o tareas porque a las 02:30 p.m. es la hora del deporte, donde jugamos, convivimos y nos divertimos los seminaristas y los padres del equipo formador que nos acompañan en los partidos de futbol, basquetbol, volibol o simplemente a caminar o correr en el campo, el caso es tener un poco de actividad que nos ayude a mantenernos activos.

Una vez que la hora de deporte ha concluido, todos después de un baño para recuperar energías nos disponemos a iniciar con nuestro momento de estudio a las 04:00 p.m., tiempo para hacer tareas, leer un libro, o profundizar más en los temas vistos en clase con nuestra investigación particular, esto hasta las 05:30 p.m. que tenemos una actividad tradicional en el seminario: la hora del café, que nos sirve de descanso del estudio y de dispersión con los compañeros. Terminando este momento tenemos otro momento de estudio hasta las 07:00 p.m., hora en que tenemos momentos de formación específicos dependiendo el día de la semana, junto al rezo de vísperas.

A las 08:00 p.m. es la hora de cenar, la última visita del día al comedor. Después de esto, ya para ir finalizando nuestro día tenemos, nuevamente, un momento de estudio, en punto de las 09:00 p.m.

Ya como ultima actividad, a las 10:00 p.m. nos unimos nuevamente para rezar, con la liturgia de las horas, las completas (ultima oración comunitaria del día, donde le damos gracias a Dios por lo vivido y le encomendamos nuestro descanso). Al finalizar estas, nos dirigimos a nuestros dormitorios, guardando ya el silencio sagrado, para disponernos a descansar, y a las 10:30 p.m. nuestras luces deben estar apagadas y nosotros bien dispuestos para dormir, ya que al día siguiente comenzaremos de nuevo muy temprano.

Además de esto que he contado también realizamos otras actividades en diferentes momentos como lo son la Hora Santa todos los jueves o el rezo del santo Rosario todos los martes por la noche, y algunas otras actividades extraordinarias que nos ayudan y son parte importante de nuestra formación.

Como ven la vida de un seminarista es bastante completa, pues realizamos actividades muy variadas a lo largo del día.

¡Saludos y bendiciones para todos! Y como dice el Papa Francisco, no se olviden se rezar por nosotros.

Por: Seminarista Edson Yahel Barragán Ruiz (I de Filosofía)