PERMANEZCAN EN MI AMOR

Hoy, Jesús, no nos pregunta, sino que afirma. Y se puede decir que de alguna manera nos da esa consigna, permanezcan en mi amor.
No surge como una imposición, sino más bien como una invitación – permanezcan en mi amor –.
Qué significa permanecer en el amor de Dios. Significa vivir desde el amor de Dios, nuestra relación con nosotros mismos, con los demás, con la propia naturaleza.
Podríamos hacernos un examen, si realmente estamos permaneciendo en el amor de Cristo, y si lo estamos haciendo, pues se tiene que mostrar a través de nuestras obras.
Si las obras del Espíritu son paz, justicia, alegría, perdón. Si en nuestro corazón no existen esos sentimientos, sino más bien, el resentimiento, el odio, la violencia, pues quiere decir, que no estamos permaneciendo en el amor de Dios.
Pero aquí dice en el evangelio de hoy, algo más: ¿quiénes permanecen en el amor de Dios?
¡Fíjense!
Permanezcan en mi amor si cumplen mis mandamientos
También es una forma de ver si estamos permaneciendo en el amor de Dios
Si a nosotros se nos dijera: pon tus propios mandamientos, hubiésemos dicho – no hay que mentir – pero si se valen las mentiras piadosas – no hay que desear la mujer de tu prójimo – pero bueno, a veces podríamos echarnos una canita al aire. Y así, podríamos ir con cada uno de los mandamientos.
De alguna manera, nosotros pondríamos muchas justificaciones para cumplir los mandamientos, pero los mandamientos no van por ahí. Los mandamientos nos dicen: no mentirás, no matarás. Nos dicen claramente lo que tenemos qué hacer. Honrarás a tu padre y a tu madre, y nos dicen lo que no debemos de hacer.
Una señal de que permanecemos en el amor de Dios, es que verdaderamente nosotros nos esforzamos, y hay en nuestra conciencia muchos momentos donde el Señor nos dice, no estas cumpliendo los mandamientos, porque has mentido, porque no has atendido a tus padres como se debiera, porque has tenido ese mal pensamiento sobre aquella persona, porque has tomado lo que no es tuyo.
La conciencia nos estaría reclamando, pero cuando nuestra conciencia ya no nos reclama, pues quiere decir, que ya no permanecemos en el amor de Dios, porque no estamos cumpliendo los mandamientos. Permanezcan en mi amor y permanecerán en la medida que cumplen mis mandamientos.
Las consecuencias de esto, es la verdadera alegría. Por eso, termina este evangelio diciendo – les he dicho esto, para que mi alegría esté con ustedes y su alegría sea plena, sea auténtica, sea verdadera.
Queremos ser alegres, vivir en alegría, vivir en la paz y la alegría que nos da el Señor. Pues, permanezcamos en su amor cumpliendo los mandamientos.
Que así sea.