Mt 18,21-35

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Imploremos a Dios, que con su Espíritu nos ilumine el verdadero sentido de su Palabra y nos anime para que ella transforme nuestra vida:

Señor de la Vida, tu Palabra es la fuente viva. Envía tu Espíritu Santo para acercarnos a ella y comprenderla. Danos también la gracia, la voluntad y el valor necesario para vivirla en nuestras vidas. AMÉN.

 

Del Santo Evangelio según San Mateo 18,21-35

 

LECTIO (Lectura) ¿Qué dice el texto?

  1. 1. (v.21-22) Ante la pregunta de Pedro sobre “cuántas veces tengo perdonar a mi hermano” ¿Cuál es la respuesta de Jesús?
  2. (v.23-27) Ante la sentencia del rey con su sirviente deudor ¿Qué suplica éste al rey y cuál es la actitud del rey?
  3. (v.28-30) Al encontrarse con su compañero que le debía poco dinero ¿Cuál es la actitud del sirviente perdonado por el rey?
  4. (v.31-35) Ante la indignación de los demás sirvientes ¿Qué hizo el rey con el sirviente malvado y cuál es la razón? ¿Cómo aplica Jesús esta parábola a la comunidad de discípulos?

 

Conclusión: Dios nos perdona mucho, todo y sin condiciones. También nosotros debemos perdonar siempre a aquellos que nos han ofendido, sin límites y sin condiciones. “No te digo siete, sino setenta veces siete” (v. 22).

 

MEDITATIO (Meditación) ¿Qué me dice el texto para mi vida?

 

  1. Cuando pido perdón al Señor ¿Experimento y agradezco a Jesús su perdón gratuito e incondicional o dudo que me perdone?
  2. ¿Qué situaciones de enemistad han provocado en mi corazón sentimientos de rencor que no he podido sanar hasta el momento?
  3. Cuando creo que alguien me ha hecho daño ¿Perdono sinceramente? ¿Perdono, pero no olvido y busco el desquite o la venganza?
  4. ¿Pienso que perdonar es signo de debilidad o fortaleza? ¿Porqué?

 

ORATIO (Oración) ¿Qué me hace decirle a Dios este texto?

Dirígete a Aquel cuya Palabra has escuchado y recibido en tu corazón.

  • Gracias, Padre, por tu perdón siempre generoso y sin límites; porque en Jesús me das tú amor y tú perdón; porque celebras fiesta cuando yo regreso a tu amistad.
  • Gracias, Jesús, porque me amaste hasta el extremo y te entregaste a la muerte para manifestarme el gran amor tuyo y del Padre.
  • Jesús, quiero perdonar de corazón al que me ofende. Quiero ser instrumento de tu amor y de tu perdón hacia los demás sin importar la ofensa que haya recibido.

 

CONTEMPLATIO (Contemplación)

Vamos a cerrar nuestros ojos, para entrar en un profundo silencio interior. Déjate tocar por la fuerza de las palabras de Jesús: “Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”. Contempla…

  • A Jesús que desde la cruz implora perdón por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34).
  • A Jesús, tocando y sanando tu corazón de todo odio y rencor, para mirar con amor y misericordia especialmente a los que te han hecho daño.
  • A ti, abrazando con amor a quien te ha hecho daño y perdonándolo como Jesús te perdona a ti: “Yo tampoco te condeno” (Jn 8,11).

 

OPERATIO (Hacer un compromiso concreto con Jesús para practicar su Palabra)

Perdonaré todo de corazón, perdonaré de corazón cuanto tenga contra quien sea para encarnar las palabras del Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.