Día Internacional de la Mujer.

Se entrevistó al Vocero de la Diócesis el Pbro. Lic. Víctor Manuel Díaz Mendoza sobre el tema del día internacional de la mujer, a lo cual contestó lo siguiente:

Si mira, si me dejas hablar un poquito prolongado sobre la mujer porque es un tema muy interesante. El papa Francisco en primer lugar cuando su visitó  México nos invitó a contemplar a María de Guadalupe. El Papa vino a postrarse ante ella, pero a contemplar su ser de mujer, su ser de indígena, su dignidad y su respeto de mujer.

Juan Pablo II allá por los años 1988 da un documento sobre la dignidad de la mujer, y el Papa empieza agradeciendo a la mujer por ser madre, decía: <<te conviertes en seno del ser humano con la alegría y dolores del parto haciéndote sonrisa de Dios para el niño que viene a la vida, a la luz. ¡Gracias! Decía también a la mujer esposa que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre mediante recíproca entrega al servicio de la comunidad y de la vida. ¡Gracias! mujer hija y mujer hermana, que aportas a la familia y al núcleo social: la sensibilidad, intuición, generosidad y constancia. ¡Gracias! a la mujer trabajadora por participar en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, conciliando razón y sentimiento de manera paciente y amable. ¡Gracias! a la mujer consagrada que a ejemplo de la Madre de Cristo verbo encarnada te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios>>

El Papa decía <<¡gracias! mujer por el hecho mismo de ser mujer con la intuición propia de la femineidad y enriqueces la comprensión del mundo contribuyendo a la plena verdad de las relaciones humanas>>.

El Papa también decía: <<no basta dar gracias, por desgracia heredamos una historia de enorme condicionamientos que en todo tiempo y lugar han hecho difícil el camino. Es una mujer despreciada en la dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada e incluso reducida a la esclavitud>>

Pensemos, decía el Papa también cómo en diversas partes del mundo se les persigue más que ayudárseles a realizar plenamente el don de la maternidad al que la humanidad debe su supervivencia, urge luchar por alcanzar la igualdad de los derechos de la persona, su presencia es invaluable y necesaria para manifestar las contradicciones de una sociedad materialista que solo piensa en la productividad y eficiencia, olvidando los criterios de humanización, y así poder configurar la civilización del amor.

Entre otras cosas me acuerdo muy bien de esto por una clase que tuvimos, y es importante agradecer a Dios la presencia de la mujer. Todos nos hemos encontrado con la mujer de una u otra manera, en primer lugar venimos de la mujer, nacemos. La mujer nos ha llevado en su seno nueve meses, nos relacionamos con ella como maestra, como hermana, como cuñada, sobrina, etc.; hay una relación con quien compartimos el trabajo siempre, por eso hay que agradecerle a Dios la presencia de la mujer y luchar porque se respete su dignidad, se respete la vida de la mujer.