DOMINGO DE RAMOS 2018

Este domingo de ramos conmemoramos la entrada triunfal de Nuestro Señor Jesucristo a  Jerusalén. Encabezada la procesión previo al inicio de la Eucaristía, por Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, SDB y sacerdotes de la Catedral de Veracruz, Pbro. Lic. Víctor Manuel Díaz Mendoza, Párroco, Pbro. Francisco Javier Serna y Pbro. Fracisco J. Manuel, Vicarios, en medio de un valla hecha por los fieles que participaron de la celebración, estos agitaban sus palmas al paso de los ministros, con este gesto pudimos proclamar a Cristo como Rey y mostrando una fe viva que Cristo nos ha salvado de la muerte eterna.

Durante la homilía Monseñor Luis Felipe se dirigió a la asamblea…

Querido hermanos.

Este domingo de pasión o domingo de ramos, nos presenta la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. El próximo domingo celebraremos la resurrección del Señor.

Jesús llega a Jerusalén y es proclamado Rey, pero él sabe que va a afrontar este combate definitivo por el que va a entregar su vida en medio de los sufrimientos, todo esto lo llena de angustia como nos lo narran los evangelistas, pero a semejanza de los que hemos escuchado en el texto de Isaías él pone toda su confianza en el Señor, y sabe que saldrá victorioso, no obstante la pasión y la muerte.

Una primer victoria es la que obtiene como ser humano afrontando su pasión y su muerte, por eso el apóstol Pablo nos ha recordado en la segunda lectura, que a razón de esta obediencia que lo lleva a humillarse hasta la muerte y muerte de cruz, Dios lo resucitó y lo exaltó por encima de todas las creaturas, dándole el título de Señor de cielos y tierra. Y esta es la condición humana de Jesús, la condición que todos tenemos. Nosotros estamos sometidos al mal, al pecado y a la muerte. Esta será la segunda victoria que Cristo Jesús obtendrá para nosotros, por su pasión y su muerte.

Porque por su pasión y su muerte nos redimirá del pecado, nos reconciliará con el Padre, nos concederá el perdón que todos deseamos y necesitamos, vencerá también la muerte.

Por eso la escritura dice que era necesario que Cristo padeciera y muriera, para luego resucitar.

Ahora bien hermanos participando nosotros a esta celebración hemos proclamado a Cristo Rey, de alguna manera hemos acompañado a Cristo en su entrada triunfal a Jerusalén, pero también nosotros podemos decir ¡viva Cristo Rey!, y luego con nuestra vida, con nuestras acciones gritar también ¡crucifícalo! Porque nuestras faltas, nuestros pecados son eso, son la condenación de Jesucristo a la muerte y a la cruz.

Celebrando pues hermanos esta Semana Santa, meditemos en nuestra condición personal frente a este gran misterio que celebramos, el Hijo de Dios que se hace hombre para enseñarnos a obedecer a Dios, haciendo en todo su voluntad, con humildad, pero con amor filial como lo hizo él, de tal manera que podamos realmente disfrutar como hemos pedido en la oración colecta de su gloriosa resurrección.

Que Cristo Jesús nos llene de su gracia celebrando esta Semana Santa y que en medio del descanso encontremos el momento oportuno para reflexionar el de qué manera nos presentamos ante el Señor, celebrando estos misterios, y que el Señor nos obtenga su perdón y la salvación.