NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.

Hoy celebramos a uno de los santos más extraordinarios, el Precursor de Cristo, el Bautista, san Juan. Se puede decir que a este santo lo “canonizó” Jesús cuando le dedicó repetidas alabanzas: “Es profeta y más que profeta”, “es el mayor de los nacidos de mujer”…

A los demás santos lo recordamos en el día de su muerte. Solo de tres personas celebramos el nacimiento: de Jesús, de la Virgen María y de San Juan. También celebramos su muerte como mártir el 29 de agosto. La fecha del 24 de junio se debe a la distancia de seis meses antes de la Navidad del Señor (25 de diciembre) y de tres meses después de la anunciación a María (25 de marzo). La fiesta de hoy es antiquísima: lo demuestra el interesante sermón de san Agustín sobre el nacimiento de Juan, que leemos en el Oficio de Lectura.

La fiesta de hoy, con sus lecturas, nos ayuda a reflexionar en varias direcciones sobre identidad como cristianos y como testigos del evangelio en el mundo de hoy.

Es Dios quien elige a sus profetas. No se arrogan ellos la misión. Dios los llama ya desde el seno materno: como al Siervo de que habla Isaías, como a Jesús, como a Juan. No estamos celebrando tanto lo grande que fue Juan, sino cómo en él se mostró el plan salvador de Dios, correspondido, eso sí, por Juan con una actitud de fe y de firmeza.

También a nosotros nos ha elegido Dios. Desde nuestro Bautismo y Confirmación, somos personas que tienen en este mudo no solo la misión de ser fieles a Dios, sino de darlo a conocer y de preparar el camino de Jesús. La salvación no la conseguimos nosotros, sino que nos la da Dios.

La misión del profeta es hermosísima, como la de Juan: preparar al pueblo a la acogida del Mesías, señalarlo ya presente en medio de ellos y mostrar a todos quién es el Cordero que quita el pecado del mundo. O sea, preparar el camino a Jesús, ser su precursor y pregonero.

<<Convertíos, porque ha llegado el Reino de los Cielos>> Mt. 3,2

 

 

Fuente: Libro de “Enséñame tus caminos 7

Por: José Aldazábal