HOMILÍA “CRISTO NUESTRO CENTRO”

Cristo Nuestro Centro

5 de septiembre del 2020

Queridos hermanos

Hoy, la Palabra de Dios nos invita, a darnos cuenta que todo lo que recibimos, nos dice Pablo en la primera lectura, pues lo recibimos de Dios. Nosotros no podemos enorgullecernos de nada, sino simplemente estar con Dios.

En este tiempo de pandemia nosotros tenemos que saber poner nuestro centro en Dios. Estamos viviendo un cambio de época, pero ya no nos lo están diciendo, sino que lo estamos viviendo con nuestra propia experiencia. Nuestros paradigmas están cambiando.

Así, como en tiempos de Jesucristo, los paradigmas de los judíos con la encarnación del Hijo de Dios, pues tuvieron que cambiar. Los judíos rechazaron a Jesús, incluso lo mandaron a crucificar, porque no entendían, estaban muy centrados en sus propios razonamientos, en sus propios paradigmas, en sus propias leyes.

No es que la ley sea mala, todas las leyes son buenas, siempre y cuando sirvan al hombre, no el hombre las sirva, no el hombre se haga esclavos de ellas, sino sirvan precisamente para que hagan más libre al hombre, ese es el sentido de la ley.

Bueno, pues ahora, también estamos viviendo un cambio de época, como en los tiempos de Jesús, donde la educación va cambiando, se va dando de una forma distinta; donde las comunicaciones de los seres humanos se están transformando, está cambiando toda la dinámica. Ahora en el trabajo, se llama  home office, ya venía esto avanzando.

Mi hermano trabajaba en una empresa muy grande y dice que ahora solo van a ir tres veces a la semana. Todo está cambiando y nosotros también tenemos que adaptarnos a estos tiempos y tenemos que salir de nuestros razonamientos, de nuestros paradigmas.

Yo siempre digo que, el hombre es el animal de las costumbres, nos cuesta mucho cambiar nuestra forma de ser, de vivir, la forma de relacionarnos.

Esta época de recesión, también va a traer entre nosotros algunos cambios que tenemos que tener en nuestra conducta diaria, donde teníamos abundancia y ahora tenemos que cuidar los centavos. Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos y tenemos que buscar, pedirle a Dios; yo creo que Él es el que nos puede  guiar en este camino incierto.

Es como cuando vamos en la selva y vamos abriendo camino a la maleza, a toda la hierba, con un hacha o con lo que sea, pero pues vamos, si traemos la brújula, pues vamos a saber por dónde irnos aunque veamos solamente maleza. Pues lo mismo sucede en nuestra vida, nosotros tenemos esa brújula que es Cristo; Cristo es el que orienta nuestra vida.

Por eso, los invito a que nos pongamos en las manos de Dios.